lunes, 15 de febrero de 2016

Luz

"Los mejores libros para la infancia son... los libros mejores; los más bellos, los más pura y sinceramente sentidos y escritos. Muchos que no se crearon ni remotamente para ser leídos por niños,gustan tanto a los chiquillos que, con una inteligente revisión y supresiones levísimas, podrían ser considerados como clásicos de la infancia."

María Luz Morales.

Uno de los primeros libros, en el sentido estricto de la palabra libro ( No un comic book, -un tebeo vamos-) que servidor de ustedes leyó fue este de aquí abajo. En esta misma edición.
Estaba en la biblioteca de mi casa paterna. No tendría yo más de 8 años, cuando cayó en mis manos esta primorosamente cuidada edición para niños de los mitos recogidos en las sagas nórdicas.Era un libro  antiguo en el sentido más bello y fascinante de la palabra. Estaba hecho con el mimo, el cariño y el preciosismo con el que se hacían las cosas antes de la obsolescencia programada del capitalismo salvaje contemporáneo. Con su tapa dura, sus repujados y dorados en las cubiertas, y una tipografía y unas ilustraciones que te retrotraían de forma inmediata a principios del siglo XX.

Ante tus ojos desfilaba Sigfrido y su espada mágica forjada por el  enano Alberico, el momento en que el héroe mata al dragón Fafnir y se baña en su sangre para hacerse ( casi )  invulnerable, su anillo de invisibilidad con el que  camela a Brünhilde, reina de las walkirias, y su trágico fin a manos del traidor Hagen Tronje, que le atraviesa con una lanza justo en el punto donde una hoja de tilo se posó sobre su omóplato.

Han pasado 40 años de esos momentos y la experiencia lectora permanece viva , recordando a la perfección muchas de las cuidadísimas ilustraciones y añorando esos tiempos en que mi esponjoso cerebro recién fabricado hacía mil veces más sinapsis por minuto que ahora. Y es que no hay ser más atento que un niño distraído.



Un par de años más tarde, en casa de mi tío, el hermano mayor de mi padre, ví tres ejemplares más de la misma colección, ( Colección Araluce)  que pedí prestados y devoré convenientemente varias veces.( los niños tienen cierta tendencia a la repetición compulsiva cuando algo gusta, era algo que ya había olvidado y que veo ahora con Tanit y sus canciones  taladrantes cuando toma el control de spotify, con sus películas o sus cuentos favoritos)
Sobre una estantería estaban una adaptación resumida del poema caballeresco"Orlando Furioso" de Ludovico Ariosto y dos biografías : Alejandro Magno, y Julio César.
Esta última es quizás la que de forma más indeleble se grabó . Por mucho que luego se hayan interpuesto biografías más solventes, novelas  con mayor rigor histórico, sus propios relatos de la guerra de las galias o de las guerras civiles, documentales de national geographic o hasta la serie "Rome" de HBO,... las imágenes de la vida de César son y serán siempre las que penetraron en mis sentidos, un lejano verano a fines de los 70,  cuando apenas tenía 10 años.

Despidiéndose de su madre para partir al exilio  cuando las proscripciones del dictador Sila  pusieron precio a su cabeza
El aquilifer de la décima legión saltando a tierra en las costas de Britania, mientras sus compañeros permanecían paralizados de miedo a la vista de miles de nativos tatuados y con los pelos tiesos y enblanquecidos por la cal. ( el punk look&outfit ya se había inventado hace 2 milenios)

Las mujeres y los niños galos de Alesia abandonados a su suerte a las puertas de la ciudad  porque no había provisiones para ellos
o el macabro momento en que Tolomeo de Egipto obsequia a Cesar con la cabeza de su enemigo Pompeyo, esperando ganarse su favor con la traición.

Detrás de estas magníficas ediciones infantiles de clásicos estaba la mente de una persona. De uno de los personajes más interesantes y más injustamente olvidados del siglo pasado en España.

" María Luz Morales Godoy (La Coruña, 1889 - Barcelona, 1980) fue una periodista y escritora española del siglo XX. Tras la Guerra Civil Española fue deshabilitada durante algunos años de ambas ocupaciones por el franquismo, y tras el retorno de la democracia continuó con su actividad, colaborando con Diario de Barcelona hasta su muerte, acaecida a los 91 años de edad."

Tras el atractivo rostro de esta señora, licenciada en filosofía y letras por la Universidad de Barcelona, está la autora, desde 1924, de las críticas de cine del diario barcelones " La Vanguardia", bajo el masculino seudónimo de Felipe Centeno, en una epóca en que la incorporación masiva de la mujer al trabajo era algo aún quimérico.Un par de años más tarde, la  productora Paramount Pictures se interesó por su trabajo. Tras una entrevista con ella (de quien desconocían que fuese una mujer) fue contratada por la productora estadounidense, como responsable de la asesoría literaria de sus películas, y, con la llegada del cine sonoro, de las tareas de traducción y adaptación de sus diálogos.


En la Barcelona republicana de los tiempos de la guerra, el diario "La Vanguardia" pasó de las manos de los Condes de Godó a un Comité de Trabajadores . Recayendo las funciones de dirección en Mari Luz. Fue la primera directora de un diario en la historia de España. Enjuiciada tras la guerra, y recluída en arresto durante 8 años, nunca dejó de escribir.

Pero, por encima de todo, Maria Luz Morales fue el cerebro  responsable y la mano ejecutora de las ediciones adaptadas de la  Colección Araluce, que echó a andar en los años 20 del pasado siglo, la colección suculentamente subtitulada " Las Obras maestras al alcance de los niños"

Si alguna vez a alguien le pusieron un nombre de pila adecuado y a próposito, fue sin duda, a Doña Luz. Desde el recuerdo, gracias.




1 comentario:

Freia dijo...

No es mala manera, no, de iniciarse en la lectura. Solo por poder ojear y hojear las páginas de esos libros, le envidio profundamente.
Con respecto a Sigfrido pues, ¡qué quiere que le diga!, que estaba Vd. marcado desde pequeñín, aunque no quiera reconocerlo.

Siento estar tan alejada de la blogocosa pero este domingo me ha traido la sorpresa de su post. Y enfrascada como estoy en crear un vestuario para "A puerta cerrada", le aseguro que esto ha sido un auténtico soplo de aire fresco.

Un beso y un abrazo, don Frito. Y béseme a los fritines.