sábado, 22 de septiembre de 2012

maKTūB: lo que está escrito



Esto me pasó de verdad. Ojo. Verídico. Real. Verdad  verdadera. Based on a true story. Palabrita del niño Jesús.

Una tarde de primavera , hará un par de años, circulaba con mi Daewoo  matiz a una más que prudente  velocidad de 80 km/h por una recta larga de la carretera pm 803, dirección Sant Josep de Sa Talaia. Delante de mí, una furgoneta Renault kangoo con el techo de plástico, en dos placas, de esas que se pueden retirar por si llevas  objetos largos que no caben en el coche. La placa trasera del techo sale de repente volando y se estampa contra mi faro delantero derecho, -impacto 1-,rebota, y da en mi parabrisas, agrietándolo completamente ,- impacto 2-. Si no hubiese mantenido la distancia de seguridad no lo cuento. La placa sigue su vuelo anárquico  y se mete , fuera de la carretera, entre los matorrales, perdiéndose en la espesura.

Freno y me meto en el arcén. La Kangoo también frena y se mete en el arcén, unos metros más adelante. De repente salen tres tipos, un abuelete,  un cuarentón  y un chaval joven.  Tienen todos pinta de magrebíes. Corren hacia mí. 
Error, pasan de largo sin mirarme,...y  corren hacia donde parece que ha caído la placa del techo y gritan cosas en árabe. Separado de ellos por unos metros les digo:

-Eh, vosotros. Estoy bien, gracias. Sigo vivo. ¿ Hacemos el parte para el seguro?.
Encuentran su deseado y mortífero cacho de PVC y vienen hacia mí. El más mayor me mira en silencio.
- Casi me matáis. Un poco más y no lo cuento. 
- Gracias a Dios  estás sano y salvo. Alá lo ha querido así. Los otros dos asienten solemnemente con la cabeza a la lapidaria sentencia del habibi viejuno.
Afortunadamente  tenían su cutrefurgoneta al corriente de pago del seguro obligatorio a terceros, por un momento pensé que Alá también había dispuesto que la broma me saliese por una pasta.

Amiguetes, esto no es más que la introducción del relato de hoy. Un precioso cuento persa, que leí el otro día, que me gustó mucho, y que os transcribo a continuación. Así lo cuenta Farid al-Din ‘Attar:


Una mañana, el califa de una gran ciudad vio que su primer visir se presentaba ante él en un estado de gran agitación. Le preguntó por la razón de aquella aparente inquietud y el visir le dijo:
-Te lo suplico, deja que me vaya de la ciudad hoy mismo.
-¡ Por qué?
-Esta mañana, al cruzar la plaza para venir a palacio, he notado un golpe en el hombro. Me he vuelto y he visto a la muerte mirándome fijamente.
-¿La muerte?
-Sí, la muerte. La he reconocido, toda vestida de negro con un con un chal rojo. Allí estaba, y me miraba para asustarme.

Porque me busca, estoy seguro.Deja que me vaya de la ciudad ahora mismo. Cogeré mi mejor caballo y esta noche puedo llegar a Samarkanda.
-¿De verdad que era la muerte?¿Estás seguro?
-Totalmente. La he visto como te veo a tí. Estoy seguro de que eres tú y estoy seguro de que era ella. Deja que me vaya, te lo ruego.
El califa que sentía un gran afecto por su visir, lo dejó partir. El hombre regresó a su morada, ensilló el mejor de sus caballos y, en dirección a Samarkanda, atravesó al galope una de las puertas de la ciudad.
Un instante más tarde, el califa, a quien atormentaba un pensamiento secreto, decidió disfrazarse, como hacía a veces, y salir de palacio. Solo, fue hasta la gran plaza, rodeado por los ruidos del mercado, buscó a la muerte con la mirada, y la vió, la reconoció. El visir no se había equivocado lo más mínimo. Ciertamente era la muerte, alta y delgada, vestida de negro, el rostro medio cubierto por un chal rojo de algodón. 
Iba por el mercado de grupo en grupo sin que nadie se fijase en ella, rozando con el dedo el hombro de un hombre que preparaba su puesto, tocando el brazo de una mujer cargada de menta, esquivando a un niño que corría hacia ella.
El califa se dirigió hacia la muerte. ésta, a pesar del disfraz, lo reconoció al instante y se inclinó en señal de respeto.
-Tengo que hacerte una pregunta-le dijo el califa en voz baja.
-Te escucho.
-Mi primer visir es todavía un hombre joven, saludable, eficaz y probablemente honrado. Entonces 
¿ Por qué esta mañana cuando él venía a palacio, lo has tocado y asustado?¿Por qué lo has mirado  con aire amenazante?
La muerte pareció ligeramente sorprendida y contestó al califa:
-No quería asustarlo. No lo he mirado con aire amenazante. Sencillamente, cuando por casualidad hemos chocado y lo he reconocido, no he podido ocultar mi sorpresa, que él ha debido tomar como una amenaza.
-¿Por qué sorpresa?-preguntó el califa.
-Porque-contestó la muerte-no esperaba verlo aquí. Tengo una cita con él esta noche en Samarkanda.

Salud, paz y amor a todos.



domingo, 16 de septiembre de 2012

Por la palabra



Me gusta la voz de Annie Lennox. Bueno, y ella, por supuesto. Hoy he vuelto a oír“why” y he vuelto a pensar en mí mismo cuando canta eso de “I tell myself too many times//
Why don't you ever learn to keep your big mouth shut”.

La incontinencia verbal, probablemente, uno de mis más graves problemas. Y al mismo tiempo, una tabla de salvación. Porque si no escribiera de cuando en cuando acabaría loco. Bueno, más, quiero decir.

Todo esto viene a cuento por un cuento, que leí hace unos días. Me gustó, y por eso os lo transcribo. No es mío. Es una vieja historia africana que tiene como protagonistas a la palabra y al silencio, y relata que...

Un pescador encontró en una playa un cráneo y le preguntó por maldad que le había llevado allí.

De la mandíbula muerta surgió una voz que contestó:
-La palabra.
El pescador corrió asustado hacia su pueblo y ante su rey.
Contó su extraordinario encuentro.
-¿Un cráneo que habla?-preguntó el rey, que pensaba que el hombre había bebido demasiado o había sido golpeado por un bambú-. Te lo advierto: ¡Si me has contado una estupidez, despídete de tu cabeza!
El pescador, muy locuaz, condujo al rey y a todo su séquito ante el cráneo que estaba en la playa. Pero esta vez el cráneo, obstinado, se negó a hablar. A pesar de la irritación y de las súplicas del pescador, no dijo nada, se quedó mudo como un vulgar cráneo.
El rey sacó su sable y le cortó la cabeza al pescador. Después regresó al pueblo con su séquito.
Entonces el viejo cráneo le preguntó a la cabeza recién cortada, que había caído a su lado en la arena:-¿Qué es lo que te ha traído aquí?.

-La palabra-contestó la cabeza.

Salud, Paz y Amor a todos.
 
( Relato extraído de “ El Círculo de los mentirosos. Recopilación de cuentos a cargo de Jean Claude Carrière)

viernes, 31 de agosto de 2012

Mi amigo Charles y la Petit Chaperon Rouge



“La niña bonita, la que no lo sea, que a todas alcanza esta moraleja,
mucho miedo, mucho, al lobo le tenga, que a veces es joven, de buena presencia,
de palabras dulces, de grandes promesas, tan pronto olvidadas como fueron hechas.”

El paso del tiempo y las diferentes versiones han edulcorado, suavizado, y sobre todo  ampliado el relato original, pero el cuento de Caperucita Roja es una auténtica bestialidad. Como por otra parte sucede con tantos y tantos relatos del folklore europeo que con el tiempo se han transformado en cuentos infantiles.

Y es que si hay algo que tienen las leyendas europeas medievales ( pues es en esta época cuando se generan la mayoría de los relatos que serán transcritos por escritores posteriores) son dos características fundamentales. Son tremendamente conservadores, reaccionarios, retrógrados en lo moral. Y son claramente amenazadores, moralizantes por el miedo. Pretenden, y consiguen, asustar ante todo. Y eso en una sociedad llena de guerras, peste, hambrunas y tremenda desigualdad que ya daba mucho miedo de por sí.

Caperucita es ,por un lado una historia de terror como Dios manda, vamos. Un cuento cortísimo ( no ocupa más que una sola página, si llega, tal y como podréis observar pinchando aquí) y que finaliza en el momento en que la niña es devorada por el lobo. Sin más. Sin cazadores redentores que aporten su happy end.

Y por el otro, tal y como se deduce de la moraleja incluida tras el relato a modo de epílogo con la que inicio este post, ( que habla de lobos jóvenes y de buena presencia) se trata de un relato con una clara temática sexual implícita. Otro pequeño detalle es que Caperucita, en la versión de Charles Perrault, se acuesta desnuda con el lobo ( al que cree su abuela) . Este detalle de desvestirse antes de acostarse se eliminará en la versión políticamente correcta de los hermanos Grimm, que también añadirán el desconocido personaje del cazador-salvador, aportando el edulcorado final feliz de la historia.

Moralina conservadora  asociada al miedo. Ambos elementos   han pervivido hasta nuestros días y son perfectamente perceptibles en el subgénero de terror cinematográfico para adolescentes. Quien haya visto “Scream” “Pesadilla en Elm Street” o “ Se lo que hicisteis el último verano” o cualquiera de los innumerables productos de consumo masivo de Hollywood, podrá constatar que la adolescente más golfa, la que viste más provocadora o la que se acuesta con el noviete a escondidas es la que muere primero y entre terribles sufrimientos.

La primera vez que el nombre de Caperucita Roja aparece escrito es en el relato del mismo nombre de Charles Perrault en su volumen, publicado en 1697, llamado “historias y cuentos del pasado”. ( también conocido como “Los cuentos de mamá gansa” debido a la ilustración que aparecía en su portada)


Y ese es  un gran logro del autor. Recoge distintas tradiciones orales que hablan de una historia de una niña devorada por un lobo, aportando Perrault  la roja prenda de vestir característica y, de algún modo, dándole una imagen. Otorgándole, de esa forma, continuidad.

Poco imaginaba nuestro Charles que la historia le recordaría por este libro de historias infantiles y no por su total de 46 obras, ocho de ellas publicadas póstumamente, de contenido mucho más sesudo y profundo.

Y es que  Charles Perrault no era un cualquiera.  Era el hermano de Pierre Perrault, recaudador general del estado y de Claude Perrault, arquitecto que entre otros trabajos, realizó los planos del Observatorio del rey de Francia. Su familia pertenecía a la burguesía acomodada, hizo posible que gozara de una plácida infancia  y su paso por  las mejores escuelas de la época. Licenciado en Derecho, logró , con trabajo duro , con el transcurso del tiempo, y, por qué no decirlo, con ciertas dosis de peloteo , labrarse una carrera profesional de inmenso éxito en la administración pública.

Secretario de la Academia Francesa desde 1663, En 1671 es nombrado académico, en 1672 es elegido canciller de la Academia, y en 1673 se convierte en Bibliotecario Mayor de la misma. Meteórica carrera a la que no es ajeno el hecho de ser el protegido de Colbert , el famoso consejero real de Luis XIV. Sin embargo cuentan que en las reuniones de la Academia, Boileau, su archienemigo personal, se reía de él a sus espaldas por su folklorista pasión por la  transcripción de relatos orales para niños. Bendita afición que sin duda le otorgó la inmortalidad, el reconocimiento  y el cariño de millones de lectores.

Y es que uno quiere pensar que, sumido en un aburrido y gris mundo burocrático, el reverso que constituía el universo de fantasía poblado de hadas, brujas, ogros y princesas constituyó para el autor una auténtica tabla de salvación.

Nota Final: Mientras estoy escribiendo este texto, a las 2:20 de la madrugada, una joven británica, sola, de apenas 20 años, excesivamente maquillada y con su pertinente disfraz de holidays-in-Ibiza- consistente en un minivestidito semitransparente, bolso y sandalias, se acerca a la recepción y me pide que llame a un taxi. Recojo su llave, la pongo en el casillero, y tras cinco minutos de conversación intranscendente sobre el día lluvioso de hoy o lo que le va a costar el taxi hasta el Amnesia, no puedo evitar despedirme , a riesgo de meterme dónde no me llaman, con un paternalista “ Please, be careful “. Y, que queréis,  yo también tengo una hija.

Salud, Paz y Amor a Todos.

jueves, 30 de agosto de 2012

la piscina

"Llenó de enojo esta noticia el ánimo de Jerjes, quien irritado mandó dar al Helesponto trescientos azotes de buena mano, y arrojar al fondo de él, al mismo tiempo, un par de grillos. Aún tengo oído más sobre ello, que envió allá unos verdugos para que marcasen al Helesponto." Heródoto, Historia,VII,35.

La flagelación del Helesponto o fustigación del Helesponto es un evento sucedido en el ámbito de las Guerras Médicas, durante la segunda expedición de Jerjes I de Persia contra Grecia. En siglo V antes de Cristo, Jerjes hace fustigar el mar.

Se trató de una flagelación que el rey persa infligió a una parte del mar de los Dardanelos, reo -según él- de haber cometido una injusticia y ofensa personal. Esta injusticia habría sido la destrucción del puente de barcas que Jerjes había realizado en el estrecho con el fin de permitir el tránsito de su ejército.

Un amigo mío hizo la mili , en 1995, en un cuartel situado en la Comunidad de Madrid. Cuando empezó el servicio militar había una piscina para uso y disfrute del personal militar. Una noche, un soldado, presumiblemente en estado de embriaguez, se ahogó en ella. Al día siguiente se arrestó a la piscina. Sí, la piscina objeto . Se inscribió la sanción en el libro de arrestos, tal como prescriben las reales ordenanzas del ejército español, se procedió a cubrir la piscina con una lona y a tomar por culo, como decía áquel.
Los milenios pasan. La estupidez permanece.

lunes, 6 de agosto de 2012

Los abuelos de la estantería


Me confieso bibliófilo. Lo que no soy es un coleccionista compulsivo de primeras ediciones, algo que ni me puedo permitir ni me motiva especialmente.

Me confieso adorador del libro como objeto, de su tacto, su textura, su olor. Me confieso adicto a las librerías de viejo y a los puestos de libros viejos en los mercadillos al aire libre. Y sobre todo me confieso fascinado por los objetos con historia. Aquellos que ya pasaron por las manos de otras personas en tiempos pasados, y que generaron en ellas sentimientos, recuerdos, sensaciones. Se puede sentir la energía impregnada en ellos, y eso es alucinante.

La entrada que sigue es un pequeño paseo por los ejemplares más antiguos de mi biblioteca. Son mucho más viejos que un servidor, pero escandalosamente jóvenes y vulgarmente comunes si los comparamos con la antigüedad o especificidad de los tesoros que uno imagina en casa de un bibliófilo comme il faut.

1 y 2 BARCELONA ARTÍSTICA E INDUSTRIAL- LAS EXPOSICIONES DE BARCELONA ( 1888-1929)

Los primeros de la lista -no por su antigüedad sino por un motivo claramente sentimental - son dos preciosos ejemplares dedicados a glosar el empuje de la Barcelona industrial de principios del XX y las maravillas de las exposiciones universales de Barcelona de 1888 y 1929.

Profusamente ilustrados con fotografías de la época y salpicados asimismo de unos primigenios anuncios publicitarios, constituyen un alucinante viaje visual a la efervescente Barcelona de la época.

 La ciudad del desarrollo industrial promovido por la burguesía, la “rosa de foc” de los anarquistas, la ciudad sacudida por el pistolerismo de la patronal...la ciudad de los prodigios que tan bien retrató Eduardo Mendoza.

En ese misma urbe y en ese mismo contexto histórico aterrizó mi bisabuelo materno Manuel , desde su Caspe natal, un lejano día de 1920 iniciando así la vinculación de nuestra familia con esta maravillosa ciudad.

 (Mi bisabuelo Manuel medía 1.90 de estatura, todo un gigantón, vete tú a saber si por ese motivo su primer empleo fue en las obras del metro de Barcelona, cavando a pico y pala lo que en aquella época, en los lejanos años veinte del siglo pasado, representaba todo un símbolo de modernidad y progreso).





3 y 4.LEGISLACIÓN DE LA REPÚBLICA 1931 Y 1932

En la imagen superior podéis ver dos ejemplares de recopilatorios de legislación. Lo que les hace especiales es su pertenencia a un momento muy preciso de la historia de España. La II República. Recogen y ordenan textos legales promulgados con la intención de hacer progresar a este país en todos los frentes. 




Leyes avanzadas a su tiempo que acabaron convirtiéndose en el papel mojado que veis tras el sangriento alzamiento fascista de 1936. Dentro de ellos aparece la Ley de divorcio del 32, no sólo abolida, sino con el descabellado resultado de que los matrimonios disueltos a su amparo quedaron otra vez válidos en 1939, produciendo en muchos casos surrealistas consecuencias., o la Ley declarando el sufragio femenino por primera vez en Europa. 



Encuadernados en páginas apretaditas, en un finísimo papel biblia. Obsérvese el detalle de los colores del borde de la página, con la enseña tricolor republicana.




5. COMPENDIUM IURIS CANONICI ( impreso en 1893)

No he empezado por el más antiguo, que es éste volumen... Situado en el extremo completamente opuesto de los dos anteriores está este otro recopilatorio legal. Frente a los textos que intentaron afianzar la igualdad social y de sexos, la laicidad del estado, etc...Nos encontramos este ejemplar, escrito en latín, del Compendium Iuris Canonici . ( Compendio del Derecho Canónico



una colección de normas canónicas de la Iglesia católica, formada a su vez por varias colecciones, unas de autores privados y otras oficiales, compuestas entre 1140 y 1503. Altamente indicativo del espíritu progresista de la Iglesia resulta el hecho de que a fecha de publicación de este texto legal (1893) las normas que recoge, vigentes en aquel momento, fueron ideadas entre los siglos XII y XVI.


6. MODERN ENGLISH GRAMMAR



Gramática Inglesa Moderna. Todo es relativo, si se tiene en cuenta que el libro se imprimió en 1934. 

A éste le tengo un cariño especial. Quizás porque es , junto con el siguiente, un libro en el que hay rastro escrito de la identidad de sus propietarios originales. En el dorso de la cubierta puede leerse “.Leonorcita y Ceferino”, seguido de las señas de una dirección de Londres. Dos niños españoles a los que un súbito traslado al reino Unido les obligó a aprender inglés a marchas forzadas, o al menos eso pensé cuando lo compré en los encantes de Barcelona, 
 

7. LAS AVENTURAS DE HUCKELBERRY FINN.

Ah... Mark Twain. Junto con Kipling, Céline, Chesterton y Baroja forman un curioso quinteto por el que profeso un profundo amorodio, una banda a la que podríamos llamar la de los “reaccionarios-indeseables-pero-que-escribían-de-puta-madre”. 

Impreso en 1941. Aquí volvemos a encontrarnos con un espontaneo exlibris a plumilla, con el nombre de la propietaria y el año en que lo adquirió.Y la cariñosa dedicatoria de quien se lo regaló


7. REVISTA TRIUNFO. AÑOS 1963 Y 1964 .

Los tres últimos tomos son ya muy modernos. De los años 60 ( década de la que tengo en la biblioteca docenas y docenas de libros, provenientes del sistemático saqueo de mi casa paterna, y que no reseño por ser muy recientes) . 


Hablar de esta revista es hacerlo de las publicaciones más importantes de la España Franquista, y, probablemente una de las que más problemas tuvo con la censura de la época . Aunque la revista nació en 1946, los números que servidor tiene encuadernados en estos tres austeros tomos verdes abarcan los años 1963 y 1964 .

 No me atrevo a llamarla de izquierdas, aunque si era un indudable referente de la España menos conservadora y menos adicta al Régimen . 

Una rápida ojeada a algunos nombres de sus colaboradores (Eduardo Haro Tecglen, Manuel Vazquez Montalban, Ramón Chao, entre un largo etcétera...) y uno imagina que Triunfo no podía contar precisamente con el afecto del gobierno de la época.


 No obstante, y pese a numerosas multas y secuestros de algunos números, sobrevivió a Franco, y no desapareció hasta 1982.


Y aquí finaliza el viaje,... por hoy. El abuelo amenaza con volver a atacar en cuanto os despistéis. Salud, paz y amor a todos.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿nunca fuimos nación?. Volumen2. La real Indignación. Diezmo de horca sin estrépito de justicia.

El post que ahora sigue es continuación del anterior, y, asimismo, es el primero de una ( preveo larga) serie sobre el fin de la “nacion catalana”. Sobre el fin de las libertades, constituciones, fueros y privilegios del Principado de Cataluña acontecido tras la derrota de 1714.

Es -como no-, largo. Y tan o más largos preveo los siguientes posts de esta serie dedicados a la ocupación militar del Principado ( 1713-1714), las listas negras, ejecuciones ejemplares, poblaciones quemadas, toma de Barcelona el 11 de septiembre, y represión posterior. Así que, si alguno de los amables lectores se toma el detalle de seguirlo hasta el final, le estará enormemente agradecido en esta vida y en la otra.

Está trufado de citas literales de documentos históricos. La finalidad de hacer esto no es apabullar al posible lector, sino convencerle, mostrarle como ante un espejo, que los hechos realmente ocurrieron, no son una fabulación mítica del siempre imaginativo nacionalismo catalán, dispuesto a inventarse un pasado a medida.

El fin de la nación catalana, será relatado paso a paso, y confirmado con palabras que salen ( en la mayoría de las citas, excepto unas pocas que aparecen en edición bilingue catalan-castellano) de la pluma y de la boca de los vencedores, de los ejecutores del intento de su desaparición en la memoria colectiva

He ahí el relato, de los infortunios acaecidos hace casi trescientos años y que cambiarían definitivamente nuestro futuro. Espero, sinceramente, que su lectura os resulte interesante:

“…Si algunos miqueletes u otra gente tuvieran el bárbaro arrojo u osadía de querer defenderse (…) contra mis armas, daréis orden al comandante del cuerpo de las tropas(…) para que les haga intimidar, y si no se rinden en el término de dos horas se les pasará a todos a cuchillo, y se haga ahorcar a los que se defendieren, pues además de merecer este castigo como rebeldes obstinados, convendrá se exercite assí para escarmiento de los otros”
(Carta conteniendo órdenes de su católica majestad Felipe V de Borbón, “El Animoso” al Duque de Pópuli, comandante en jefe de las tropas de la campaña de sometimiento de Catalunya de 1713 a 1714. Archivo General de Simancas, Sección Estado, libro 413, folio 3 vuelto, 3 de abril de 1713).
( En la imagen, recreación de los “miquelets” milicias rurales catalanas en la guerra de Sucesión).

EL FIN DE LA NACIÓN CATALANA.

CONTEXTO HISTÓRICO:

La guerra de Sucesión a la Corona de España, (1701-1715) , ocurrida tras la muerte sin herederos del último Habsburgo español, (Carlos II llamado “el hechizado”), es un hecho ampliamente estudiado por los historiadores, pero con un prácticamente inexistente reflejo en los manuales de los estudiantes de secundaria en mi generación, que es en muchos casos también la vuestra.


En el libro de texto en el que servidor estudió en bachillerato, la guerra y sus consecuencias no merecieron siquiera un par de párrafos, y ese pasar de puntillas no refleja para nada la capital importancia que tendrá en nuestra historia ese conflicto bélico que supone el advenimiento al poder –absoluto- en España de Philippe d’ Anjou, más conocido como Felipe V, y de toda su descendencia, la casa de Borbón, reinante en España a fecha de hoy.

Ese olvido no es gratuito. Ese olvido podría tener dos claras motivaciones.

La primera obviar que la casa de Borbón ( no lo olvidemos, reinante hoy) toma definitivamente las riendas de España tras un largo baño de sangre que se cobra, según solventes estimaciones, la cifra nada desdeñable para la época de 1.400.000 vidas humanas, (…poca broma).

La segunda, porque significa tener que aceptar que la idea de España tal y como la conocemos hoy ( básicamente con una hegemonía en lo cultural y en lo político de la meseta sobre la periferia y una desaparición absoluta de las instituciones protodemocráticas de los antiguos reinos hispanos) no es eterna.

La concepción político –administrativa de España tal y como hoy la conocemos nace entonces. La España que los nacionalistas españoles reivindican y contra la cual los nacionalistas periféricos despotrican nace entonces. Hasta elementos anecdóticos o casi decorativos de la imagen del Estado parten de ese momento……. La marcha real ( hoy himno nacional)

se compone a principios del siglo XVIII. La bandera rojigualda de hoy, se diseña y se adopta como enseña nacional española en el siglo XVIII.



La creación de una Real Academia de la lengua Española, se decide en 1713 (entendiendo y asimilando bajo la denominación de lengua española única y exclusivamente a la castellana) , es una identificación que nace entonces y que ha perdurado hasta hoy…( Hasta el hecho de perder Gibraltar es de entonces…).



La guerra de sucesión es un conflicto bélico importantísimo, (ya hemos hablado de las vidas que se cobró) y reviste carácteres de conflicto poliédrico:

-Fue una guerra mundial (o internacional si agrada más este adjetivo) entre Francia de un lado e Inglaterra, Holanda y el Imperio Germànico de los Habsburgo por el otro.

-Fue una guerra para mantener la Monarquia Hispánica y su papel ( entonces) como potencia mundial.

-Fue una guerra civil en el seno de la Monarquia Hispánica. La Corona de Castilla apoyará las pretensiones francesas y la de Aragón las anglogermànicas.Vista desde esta última perspectiva, como guerra civil, España se divide en dos bandos irreconciliables. Los partidarios del pretendiente Borbón, -Felipe D’Anjou, nieto del Rey Sol- básicamente la corona de Castilla,


y los partidarios del pretendiente Habsburgo, -el Archiduque Carlos-, básicamente la Corona de Aragón. (Aunque esta identificación por territorios admitiría matizaciones por la existencia de personas y/o territorios “traidores” en uno y otro bando).




En Cataluña, la actitud de la población es favorable a Carlos de Austria por varios motivos: por un lado, el mal recuerdo que tenían los catalanes de los franceses desde la rebelión de 1640 que tuvo fin con la firma de la Paz de los Pirineos (1659) entre los reyes de Francia y España, y que acabó significando la cesión de ¼ de la superficie de Cataluña a la corona francesa, ( comarcas del Roselló, el Conflent , el Capcir y parte de la Cerdanya, lo que hoy constituye el departamento francés de Pireneés Orientales) y la esperanza de que una derrota de las armas francesas devuelva la situación al antiguo estado de las cosas. (Como hoy todos sabemos la hoy conocida como “ Catalunya francesa” jamás se recuperó. Hace más o menos el mismo tiempo que la perdimos que el que perdimos Gibraltar, y su extensión y población son un centenar de veces mayor, pero todavía es la hora de que algún sector del nacionalismo español la reclame, o ni tan siquiera la añore.)

Por otro, y este es el motivo decisivo, la intuición de que los Austrias siempre habían respetado en sus imperios las instituciones de autogobierno de los antiguos reinos preexistentes. (Intuición confirmada por casi tres siglos de experiencia reinando en España y que con el Archiduque Carlos se vio ratificada posteriormente con el Pacto de Génova firmado en junio de 1705), actitud diametralmente opuesta al centralismo borbónico de inspiración francesa, que acabará trasplantando a España el modelo centralista francés.

Tras doce años de combates, el bando que resultó vencedor fue la coalición franco-española, defensora del candidato borbónico, Philippe d’Anjou-Felipe V. Ahora bien, volviendo a su consideración de conflicto poliédrico, cabe señalar que la guerra acabará en dos momentos cronológicos diferenciados.

Primavera de 1713. El primero tiene lugar con la Paz de Utrecht, (10/7/1713) que tuvo como consecuencia una desmembración y reparto entre las potencias intervinientes de gran parte del imperio español. Así pues, en 1713 Alemania-Austria, Holanda e Inglaterra cesaron las hostilidades. Es el fin de la guerra desde un plano intereuropeo.

Pero los vencedores ejércitos borbónicos franco-españoles ni tan siquiera habían puesto los pies en Catalunya, que permanecía declarándose fiel al bando austriacista. El fin definitivo de la guerra requerirá una total ocupación militar del territorio catalán, que no se producirá hasta un año y dos meses después, en septiembre de 1714. Y que no será fácil.

CONTINUACIÓN DE LA GUERRA A ULTRANZA

Catalunya seguía vinculada al Carlos VI por el Pacto de Génova y esperaba que sus instituciones de autogobierno fuesen preservadas, ya fuera mediante la conservación del territorio catalán unido al Imperio alemán o por las negociaciones del emperador en Utrecht. Sin embargo, la suerte de Catalunya ya estaba decidida en los preliminares del Tratado de Utrecht, entre los que figuraba un acuerdo secreto por el que los austriacos evacuarían el territorio. De esto no se informó a los representantes del gobierno catalán, a los que la emperatriz consorte, Isabel de Brunswick, -regente de España con corte en Barcelona-, les garantizó en repetidas reuniones la conservación de la legislación e instituciones catalanas de autogobierno.

Contra todo pronóstico, y en esa situación desesperada, Catalunya no capitula.

Entre el 30 de junio y el 9 de julio de 1713 se reúne en Barcelona la Junta de Braços, que después de muchas discusiones y vicisitudes, decide continuar la resistencia a ultranza del territorio de Catalunya y la defensa de sus privilegios legales y sus constituciones.

“ Qui podrà persuadir-nos a que, en un sol jorn, volgam consentir que s’ensenyori per sobre els Catalans la vanitat i violencia castellana? Quedi desenganyada la fàtua presumpció dels ministres de Madrid, idó vegin nostre valor, i experimentin a la seves expenses que no ha decaigut en un punt ni l’esperit ni l’honor de la nació catalana”



“¿Quién podrá persuadirnos, a que en un solo día, queramos consentir que se entronize sobre los Catalanes la vanidad y violencia Castellana? quede desengañada la vana presunción de los ministros de Madrid, pues vean nuestro valor, y experimenten a su costa que no ha decaído en un punto,ni el Espíritu, ni el Honor de la Nación Catalana”
(Fragmento del discurso del Diputado Manuel de Ferrer i Sitges, miembro del del Braç Militar de Catalunya 6 de julio de 1713.)

“...Es fa saber pel present pregó i edicte que l’Execelentissim i fidelíssim Principat de Cathalunya...ha deliberat continuar la guerra...per conservar les Lleis, Constitucions, Privilegis, Honors Costums i Prerrogatives”

“...Se hace saber por el presente pregón y edicto que el Excelentísimo y fidelísimo Principado de Catalunya...ha deliberado continuar la guerra...para conservar las Leyes, Constituciones, Privilegios, Honores, Costumbres y Prerrogativas”
(Bando de Guerra publicado por el Consell de Cent de Barcelona el 9 de julio de 1713).



En julio de 1713 los ejércitos borbónicos franco-españoles del Duque de Pópuli inician la definitiva ocupación militar de Catalunya, que se alargará durante 14 sangrientos meses.

Por el otro lado, el 7 de julio de 1713 el mariscal Guido Stahremberg, jefe de los ejércitos austriacistas y la práctica totalidad del ejercito austroalemán, en cumplimiento de la Paz de Utrecht, abandonan la península. Catalunya se queda sola en la guerra.

“ Sin pérdida de tiempo se haga marchar y adelantar a distancia de cuatro o cinco marchas de Lérida y Tortosa, tanto las tropas que han de salir de Aragón para Cathaluña, como las que se han de introducir en aquel principado por Valencia”
(Archivo Histórico nacional, Sección Estado, Rollo 440.2, Ordénes del Príncipe Albert Octave de T'Serclaes a José de Grimaldo, ministro de Felipe V).

A partir de este momento, se produjo un “relevo” entre las guarniciones salientes austriacistas y las recién llegadas borbónicas, en la mayoría de los lugares de Cataluña la retirada imperial era seguida de manera inmediata por la llegada de los soldados borbónicos:

El día 2 de julio los alemanes evacuaron Cervera, y el mismo día la ocuparon las armas del rey Phelipe, con orden del Duque de Pópuli para que al mismo tiempo que los aliados van executando la evacuación, se internaran las tropas con sólo dos cuerpos, uno a ocupar Tarragona y otro a presidiar Barcelona con 25.380 hombres”
(Del libro de Francisco de Castellví y Obando, “Narraciones Históricas” .1749)

Por medio de esta apabullante presencia intimidatoria, en breve lapso de tiempo se consuma la ocupación de Catalunya por el ejército borbónico, en unos contingentes inicialmente estimados de 25.000 soldados españoles y 17.000 franceses, que posteriormente se reforzarán. Desde esta posición de superioridad militar indiscutible, el estado mayor borbónico hace llegar un ultimátum a los defensores de la ciudad sitiada de Barcelona, en el cual les insta a una rendición inmediata. Un corneta se presentó delante del portal de Sant Antoni de la muralla, y transmitió el siguiente mensaje:

“Se haze saber a la ciudad de Barcelona que si en todo el día de (h)oy, 29 de julio de 1713, no abren las puertas a las armas del Rey nuestro Señor, dando la debida obediencia, no sólo no les valdrá a sus naturales el indulto que la gran benignidad de su majestad les tiene concedido, sino que tratándoles como a pertinaces rebeldes, experimentarán todo el rigor militar”
(Biblioteca de Catalunya. Annals Consulars, III, folio 18, 29 de julio de 1713).

La respuesta de las autoridades de Barcelona a este requerimiento fue categórica, y no dejaba lugar a la duda sobre la voluntad de resistir, confirmando la resolución de la Junta de Braços

les injustes amenaçes i desusat estil del Duc de Pópuli, alenten i no amedrenten els cors dels ciutadans, i les portes i plaça de la ciutat de Barcelona s’han tancat i defensat del enemich i aquesta ciutat i tot lo Principat prosegueix la guerra consegüentment a la innata fidelitat que conserven a son Sobirà”

“las injustas amenazas y el desusado estilo del Duque de Pópuli, alientan y no amedrentan a los corazones de los ciudadanos, y las puertas y plaza de la ciudad de Barcelona se han cerrado y defendido del enemigo y ésta ciudad y todo el Principado prosiguen la guerra como consecuencia de la innata fidelidad que conservan a su soberano”
(Biblioteca de Catalunya. Annals Consulars, III, folio 18 vuelto).

Esta actitud decididamente resistente fue recibida con incredulidad por los miembros del alto estado mayor borbónico, que calificaban de demencial la decisión de oponerse al impresionante despliegue militar de los sitiadores, un desafío intolerable a la autoridad de Felipe V

“La resolución que ha tomado la ciudad de Barcelona es insolente, e insensata, una increíble y loca resolución”
(Archivo Histórico Nacional, rollo 433-2, 14 de julio de 1713, cartas de Tiberio Garaffa i del Conde de Fiennes a José de Grimaldo, ministro de Felipe V).

Una vez formulado el ultimátum, y conocida asimismo su negativa respuesta, la estrategia del estado mayor Borbónico para obtener la rendición de Barcelona fue establecer un férreo control de todos los accesos tanto por vía terrestre como por vía marítima.

“…se hará cuanto pudiere para bloquear la plaza de Barcelona, y empezar la circunvalación por tierra, ocupando el terreno con cinco o seis cuarteles, los cuales, por vía de líneas de circunvalación, se comunicarán entre ellos, pero lo más esencial es que la plaza quede bloqueada por mar con la mayor celeridad que fuera posible, con una escuadra de seis fragatas de 30 piezas de cañón cada una, y otra de seis galeras para el mismo fin”
(Archivo Histórico Nacional, Sección Estado rollo 433-1, carta del Duque de Pópuli a José de Grimaldo, ministro de Felipe V).
LA “REAL INDIGNACIÓN”

En realidad, la decisión de resistir de la ciudad de Barcelona era una decisión no prevista. Alteraba completamente los planes del estado mayor borbónico, que había esperado, tras la evacuación de las tropas austroalemanas y el estado de indefensión de los catalanes, que la evacuación sería un sencillo paseo militar.

“…En cuanto a Barcelona, se está de inteligencia de que no hay en aquella plaza tropas regladas de los enemigos, y que el pueblo es dueño de ella , y que no es de esperar que se opongan a mis armas y soberanía, pero no obstante, (…) caso de que no conviniesen esa entrega, y los de Barcelona tardasen en venir a rendir la obediencia les hará intimar a que se entreguen, con la amenaza de que si dentro de tantas horas( las que podáis predefinirles) no lo executan, y se resistiesen a mi dominio, y a no obedecer las órdenes de los generales, experimentarán las más rigurosas demostraciones de mi justa indignación”
(Ordenes dirigidas por Felipe V al duque de Pópuli a fin de forzar la rendición de Barcelona, Archivo General de Simancas, Sección Estado, libro 413, folio 1).

En estricto cumplimiento de esta disposición, las medidas puestas en práctica por parte de los ejércitos borbónicos fueron de una brutalidad extrema. La primera de estas medidas se puso de manifiesto en la ocupación por parte de las tropas borbónicas, que avanzaban desde Valencia, de la plaza de Tarragona el 14 de julio de 1713.

En realidad la ocupación de la plaza de Tarragona se produjo tras una evacuación previa de las tropas austrogermánicas, y-aquí viene lo importante- con una radical distinción entre el trato dispensado por parte de las tropas borbónicas a los efectivos del ejército imperial austroalemán y el resto de tropas que componían la guarnición, es decir, los combatientes catalanes.
Los primeros, a pesar de pertenecer al ejército enemigo, quedaron protegidos por la letra y clausulas del Tratado de Utrecht, y bajo esta condición se les permitió la salida de la ciudad con honores militares con destino a Italia y otras partes de Europa.
Por el contrario, al resto de combatientes ( catalanes en su gran mayoría, junto a unos pocos efectivos de aragoneses y valencianos resistentes) les esperaba otra suerte…


El día de julio de 16 de julio de 1713 tuvo lugar la batalla de Torredembarra, población cercana a Tarragona. En este hecho de armas se enfrentaron un numeroso grupo de voluntarios catalanes comandados por el general Nebot ( 500 jinetes y 750 fusileros de infantería) a los que se enfrentaron una fuerza borbónica que le triplicaba en número, comandada por el brigadier general Diego Gónzalez.

La tropa del general Nebot fue reclutada precipitadamente para acudir en defensa de Tarragona e intentar impedir la ocupación de ésta, -vano intento- que se había producido 2 días antes por parte del marqués de Lede. El desenlace de la batalla se produce ese día 16 de julio, con una absoluta derrota sin paliativos de los voluntarios catalanes de Nebot.

advertido el general Gónzalez que la infantería se retiraba sin ordenanza, mandó a toda su caballería dar sobre los voluntarios y fusileros, y a poca costa tomó unos 400 prisioneros, y dejó sobre el campo de 70 a 80 hombres”
( Archivo Histórico Nacional, Estado, rollo 433-1, 18 de julio de 1713, informe remitido por el Marqués de Lede a José Grimaldo, ministro de Felipe V).

El trato dispensado a los prisioneros fue de desproporcionada represalia. Fueron concentrados en la plaza fuerte de Tarragona conjuntamente con los otros combatientes catalanes hallados en la ciudad y que no habían ofrecido resistencia alguna. Se les aplicó el llamado “diezmo de horca”. Es decir, ahorcar, como medida ejemplarizante, a uno de cada diez prisioneros. Al resto se les condenó a galeras o a trabajos forzados. No es ninguna fabulación histórica del nacionalismo catalán. Ocurrió de verdad, y aquí tenemos diversos y contrastados testimonios de las autoridades que lo ejecutaron, emitidos con la desvergüenza que sólo puede mostrar el que se sabe seguro vencedor:

“ en Tarragona las cabezas principales, y otros más, soldados y sediciosos, fueron ahorcados inmediatamente”
(Biblioteca de la Universidad de Barcelona. Manuscrito nº 1970, folio 311 perteneciente a los papeles de Francisco d’Ametller, botifler catalán miembro del Consejo de Castilla).

“ el brigadier Diego González logró una aventajada función ( operación militar) en la Torre de Embarra sobre un número de voluntarios, con quienes -more belli-, sin auctos ni figura de juicio, se practicó el castigo de ahorcar el diezmo, y echar a los demás a galeras”
( Archivo de la Corona de Aragón, sección Real Audiencia, 4 de enero de 1721, informe judicial redactado para revisar la condena de Josep Llucià, excombatiente catalán que llevaba 8 años remando como galeote).

“ encargo al Marqués de Lede que haga ahorcar luego a todos los voluntarios y a sus oficiales, que creo no son en gran número, y que a los demás les eche a galeras, pues están en aquel puerto”
(Archivo Histórico Nacional, rollo 433-1, 17 de julio de 1713, Informe del Duque de Pópuli a José Grimaldo, ministro de Felipe V).


Respecto de la falta de garantías procesales con que fueron aplicadas las penas, sin juicio previo, Melchor de Macanaz, en una consulta dirigida al Consejo de Castilla, justificaba plenamente estas ejecuciones amparándose en la supuesta gravedad de los hechos- como delito de Lesa majestad- que era imputable a los detenidos
“…para proceder al castigo, imponer la pena de muerte, y confiscar los bienes en el caso de delito de Lesa Majestad (…) no se necesita forma de proceso, estrépito, ni figura de juicio, ni se requieren términos ni solemnidades, sólo se procede sabida la verdad por al noticia dada de los hechos”

Basta por hoy. Tal y como amenazaba al principio de la entrada, la historia seguirá en sucesivos capítulos, por si hay alguien interesado en conocerla....
Salud, Paz y Amor a todos.