viernes, 5 de junio de 2009

Certus an e incertus quando

Este latinajo era uno de los muchos que se oían en la facultad. Define a la perfección al más claro ejemplo de la condición resolutoria de todos los contratos. Eso que me da pavor escribir y que nos va a llegar seguro pero que no sabemos cuando.

Hoy me he encontrado en el Periódico de Catalunya –edició vespertina que me llega al buzón de e-mail a las 19:30 con la triste noticia del fallecimiento en Bangkok del personalísimo David Carradine, dignisimo representante de una saga de actores secundarios que brillaban con luz propia, hijo del gran John Carradine, (que intervino en casi 300 películas)

y que fue , entre otros, el inolvidable tahúr de esa obra maestra plagada de antihéroes, la Diligencia de John Ford …..y hermano de otro secundario de lujo, Keith Carradine

que también fue, entre más de cien personajes, uno de los dos obsesivos espadachines en la interesante los duelistas de Ridley Scott, basada en la novela homonima de Joseph Conrad.


Para los españoles, David siempre estará ligado al recuerdo de ese paciente y buen monje shaolín que sin embargo daba hostias como panes en la serie “Kung-Fu”. Pequeño saltamontes(…..seguro que a muchos que fuisteis tiernos infantes en los setenta también os llamaron así…) Especial mención en nuestro imaginario asimismo para el malo malísimo de la serie “Norte y sur” y para ese Bill chungo e ultraviolento de la saga Kill Bill de Quentin Tarantino, y, en un plano más doméstico….¿ me lo parece a mí o guardaba un asombroso parecido facial con “El Fary”?

Si en el periódico de hoy aparece alguien cuya muerte nos ha cogido a todos de sorpresa, ahora paso a hablar de alguien del periódico de ayer mismo,… alguien que pertenece, (de forma casi voluntaria por su buscado de próposito aislamiento del mundo) a la categoría de esos que podríamos calificar como …¿ ah…pero ese no estaba ya muerto?.


Me refiero al señor JD Salinger, autor de la magnífica novela ( aunque hay quien la considera sobrevalorada) titulada El guardián entre el centeno. Pocos de los muchos lectores de esa obra sepan quizás que Salinger sigue vivo. Aislado, cascarrabias, huido del mundo, pero vivo. Salinger ha superado los 90 años y, según los que le visitan, continúa manteniendo un destacable mal humor. Y ahora resulta que una editorial sueca anuncia la publicación de la segunda parte del Guardián escrita por un desconocido. El grunón y aislado Salinger, ante esta provocación, ha salido a la luz a protestar airadamente y a defender sus derechos. Algunos dicen que esos suecos son unos caraduras y que no se puede hacer una secuela cuando el autor de la “precuela” sigue vivo. Nadie ha pensado que, probablemente, los editores también pensaron que Salinger había muerto.

Y es que, como certus an e incertus quando y son 4 días y la mitad nublados…Salud, paz y amor a todos, cuiden-se-me y visionen, si les apetece, este nostálgico videocliss que de buen seguro les traerá bonitos recuerdos


10 comentarios:

ANABEL dijo...

Yo soy más de Kill Bill, porque no me recuerdo haber visto Kung fu, y desde luego no me tragaba "norte y sur", ni por dinero. Dicho lo cual te reto para que me digas si lo viste junto a Stalonne en una película de Roger Corman llamada "La carrera de la muerte del año 2.000". ¡a-l-u-c-i-n-a-n-t-e!, pero para verla con dos cubatas encima, porque en caso contrario te puede entrar una mala baba tremenda.
Por cierto, yo también había matado a Salinger, si me acusan, diré que fue de todo punto involuntario. ¡Que bonito tiene que ser eso de vivir de los réditos una vida entera, hasta los noventa!.
Besos

fritus dijo...

EH...que yo no me he cargao al viejo gruñón...solo no tenía ni idea( como el ha querido) de si estaba vivo o muerto...por lo que respecta a "Norte y Sur" yo tenía 17 o 18 cuando la emitían por TV y en mi casa, menos cuando daban fútbol, se veía lo que decía mi santa madre....cierto que era un bodrio, pero ver a Lesley Anne Down con aquellos escotazos estilo imperio era mucho pa mis hormonas...

un abrazo

Merche Pallarés dijo...

Tu crees que Carradine (q.e.p.d.) se parece ¿¿al Fary?? Hijo, qué imaginación...
Referente a Salinger, sí sabía que seguía vivo porque hace unos años tuvo un rifirafe con, creo, una de sus hijas. "El guardián del centeno" ("The Catcher in the Rye") era lectura obligada en mi bachillerato y recuerdo que me gustó. Quizá la traducción al castellano no es todo lo brillante que debiera. Muy buen post como siempre. Besotes, M.

fritus dijo...

ANABEL..querida amiga. De Roger Corman yo he visto algunas muy antiguas, con el inolvidable Vincent Price...pero esa que me dices no...ahora, con la recomendación, me la bajo ahora mismo de la emula y los cubatas, ...bueno, por un dia me salto la dieta.

Merche...Insisto...en sus buenos tiempos se parecía a el Fary...los mismos ojillos achinaos...

un abrazo

Cecilia Alameda Sol dijo...

A mí me gustaba Kung fu, pero nunca pude poner en práctica sus trucos para aguantar el sol del desierto encerrado en una barraca metálica, para superar un combate o para diversas cosas más. Así que si ahora volvieran a emitir la serie tendría que fijarme más para aprender técnicas de resignación y pasividad activa.
En cuanto a Salinger, ese señor que no ha sido capaz de escribir más que un libro en toda una vida, yo soy de las que opinan que es una obra sobrevalorada. A mí me dejó fría su lectura. Qué le vamos a hacer.

Antonio Rodriguez dijo...

En los años 70 algunos ya llevabamos algunos años tabajando, pero a pesar de ello intentabamos no perdenos ninguna semana al pequeño saltamonte.
Salud, República y Socialismo

Marcelo dijo...

Qué postazo el tuyo! De Carradine, ahora que dicen que no están claras las causas de su muerte, me parece una situación escapada de una peli de Tarantino...Por supuesto, yo lo aprecié mucho más en Kung Fú que con don Quentin...
Y Salinger? Me encantó su novela, y saber que el abuelito recibe a los curiosos que lo merodean...con una buena dosis de escopetazos.
Un abrazo

PD: en mi casa serás bienvenido siempre, aunque dejes de pasar mil años, descuida! Que bastantes obligaciones tenemos los dos con nuestras parientas...

RGAlmazán dijo...

Pues sí, me acordaba del Carradine de La Diligencia, para mí la obra cumbre de donde nace el cine western. Y por supuesto también me acordaba del "pequeño saltamontes". Y de Bill King.
Nunca me pareció un actorazo pero sí que tenía una mirada que penetraba.
En cuanto a Salinger no sabía que todavía vivía. Y su novela fue un icono, para mí merecido.

Y nada, que nos siga usted ilustrando y culturizando con estas entradas.

SAlud y República

fritus dijo...

CECILIA...como tu opinión sobre literatura vale oro en paño, creo que voy a acabar aceptando, a mi pesar inicial, que critica y profesores de literatura contribuyeron a engordar artificialmente un globo...no sería la primera vez ni será la última.
ANTONIO...no me extraña, de aquella tele triste y blanquinegra de los setenta, series como esta eran de lo mejorcito...sin olvidar al mítico “el hombre y la tierra” de Féliz Rodríguez de la fuente.
MARCELO...gracias por tu permanente hospitalidad, de verdad. Y si, dicen que el abuelo Salinger se gasta una mala leche de mil demonios.
Don RAFA...lo de “ilustrando y culturizando”...me da que debo parecer un pedante de cojones... cuándo la verdad es todo lo contario...que si me sacuden , caen bellotas. Coincido con usted en que “La Diligencia” es una obra imborrable, una joya fílmica enorme.

Un abrazo a todos.

dudo dijo...

Puf... qué primavera de pérdidas, gensanta...
Carradine me pareció lo más de lo más en Kill Bill. Mi padre se pasó toda la primera peli gritándome en la oreja: "Que es el de kun fú!!! que es el pequeño saltamontes!!! madre mía, madre mía, ¡¡¡que es el tío de Kun Fu!!!" Y yo que sí, papá, que no, que no me acuerdo, si llevaba pañales, yo, jolines, es que no te vuelvo a traer al cine.
Y Salinger... El Guardián me gustó, sí, mucho. Y aparte de lo sobrevalorada o no que esté la obra, me abrió las puertas de la literatura norteamericana contemporánea. Sin Salinger no hubiera conocido a Keruac ni a Buckowski, así que le debo mucho, muchísimo, al viejo gruñón.