martes, 3 de febrero de 2009

liebe (cuarto capítulo y 2) Laura, de Otto Preminger


" En la memoria mítica del cine, Laura ocupa un lugar privilegiado...Laura es, en segundo término, más que una intriga criminal, una historia de amor sublimado que se mueve, ante todo, en los sutiles límites que separan la realidad del sueño: La convocatoria de un hombre enamorado a los fantasmas del pasado y de la mujer que ama. De hecho, la historia policial de este fascinante filme queda relegada a un segundo término, pues prevalece el hechizo de su atmósfera onírica y su poesía...Laura permanece como un homenaje al genio de unos actores prodigiosos y al ingenio de un Otto Preminger siempre brillante, pero en esta ocasión de talla excepcional"

Juan Tejero-Este rodaje es la guerra

Sin dejar pasar ni un día entero, contraataco la segunda parte de mi particular homenaje a Otto, con este rollazo que me ha llevado cinco días de ratos muertos confeccionar, y , como siempre, hay premio para l@s valientes que llegen al final del post.

Los distintos “géneros” cinematográficos son cada una de esas etiquetas creadas y desarrolladas por la crítica, que por fuerza nacen limitadas e incompletas, y tienen obviamente sus propios códigos y claves. El cine negro o "film noir" no se escapa a esa simple clasificación. Se halla enmarcado en lo que se ha denominado "cine de género". Este tipo de encajonamiento, al que era muy propenso el Hollywood de la época de los grandes estudios, daba al espectador unas claves para que el posible espectador supiera reconocer a priori qué película se iba a encontrar antes de acudir a la sala de cine, "una de vaqueros", "una de amor", “una de romanos”….y "una de gangsters"...

Así pues este tipo de cine aportaba una serie de códigos que le eran propios y con los que éramos capaces de reconocer de forma inmediata un determinado tipo de películas. Figuras tales como la femme fatale, el investigador privado, las bandas de gángsters o la situación de la ley seca, … se convertían en claves que el público ya identificaba en los tráilers o en la publicidad que el propio estudio lanzaba. Sus estructuras narrativas, sus personajes estereotipados y los espacios en los que las historias se desarrollan, urbanos en su mayoría, marcaban un universo propio y específico, sin más límites que los que el propio género se imponía. Estas películas negras, oscuras, intimistas, que nos dejan cierto regusto amargo y, sobre todo, absolutamente "clásicas", fueron sustituyendo la violencia de los primeros títulos de los años treinta por historias de mayor contenido psicológico, mayor complejidad en las relaciones entre los personajes y una mayor profundidad de las tramas. Películas en las se proponían como muletas narrativas la utilización de la música de jazz o de la fotografía con luz “dura” y acusadas sombras, a la que ayudó a potenciar el uso, casi por imperativo de género, del blanco y negro.


El cine negro, que llegó a su etapa de madurez en los años cuarenta, nos ofrece a partir de entonces películas muy personales, a las que cineastas como Alfred Hitchcock, Fritz Lang, Robert Siodmak, o Jacques Tourneur imprimirán su personal visión del género.

Y uno de estos destacados directores que se acercó al cine negro fue nuestro amigo Otto Preminger. Que como ya comentamos en el post anterior, en su faceta acaparadora de Director-Productor no se resistía a supervisar todas las etapas de la factura de sus películas, desde el guión hasta el montaje, desmarcándose así con inteligencia del control férreo que ejercían las “majors” sobre el proceso de producción. En su filmografía encontramos verdaderas obras maestras que con el tiempo se han convertido en ejemplos magistrales de cómo Preminger cuidaba las historias, la profundidad de los personajes y sobre todo la actuación de los intérpretes desde el trabajo complejo y minucioso de las emociones.


El filme al que está dedicado este post, Laura , fue un proyecto que le vino a las manos de forma casual. Adquirió una historia basada en una novela que un año antes había publicado Vera Caspary y por la que nadie parecía interesarse. Laura ( al igual que ocurrió con Casablanca de Michael Curtiz) se convertirá en uno más de esos numerosos ejemplos de cómo una película que sufre a priori todos los obstáculos posibles en su producción, incluida la desconfianza de los propios actores en el guión, termina convirtiéndose en una de las grandes películas de la historia. Bien se puede afirmar que Laura es una película redonda, única e irrepetible. La sólida estructura narrativa, sus bien perfilados personajes, los brillantes diálogos y un final de mano maestra están conducidos por la dirección de un Preminger lúcido, seguro, preciso, con absoluto control sobre la obra.

Con Laura estamos pues, ante un “film noir” que desborda los tópicos y las limitaciones estereotipadas del subgénero. Es un fime policiaco que iría más allá de la simple investigación criminal, que aquí pasa a un segundo plano, para bucear en profundidad en las relaciones y las motivaciones emocionales de los personajes. Personajes para los que Preminger eligió con cuidado a los actores que debían interpretarlos ya que sabía que tendrían que llevar el peso de la historia. En esto Preminger obró con mucho mérito, haciendo un casting en el que el talento de los actores primó sobre su rentabilidad comercial Así pues , el elenco protagonista ( Dana Andrews, Gene Tierney y Clifton Webb, y la refrescante intervención como secundario de un jovencísimo Vincent Price, en el inicio de su carrera) eran prácticamente unos desconocidos en aquel momento, sin ningún gancho en taquilla, pero, una vez visionada la película…te convences de que sus respectivos papeles parecen escritos especialmente para cada uno de ellos.


Preminger trabaja con largas secuencias en las que el detective ( Mark McPherson interpretado por Dana Andrews) intenta mediante los rutinarios interrogatorios averiguar las circunstancias del asesinato de una joven, Laura Hunt (Gene Tierney). Tenemos información sobre ella por lo que los demás personajes cuentan de su relación personal con Laura. Su elegante personalidad y belleza (coincidiréis conmigo a la vista de las imágenes que Gene Tierney nunca ha estado tan guapa), siempre presente a través del famoso retrato, acaban convirtiéndose en obsesión para McPherson a quien Waldo Lydecker (personaje interpretado por Clifton Webb, el tercero en discordia) en un reproche teñido de cierta necrofilia, le aconseja ; “Lleve cuidado McPherson o acabará en un sanatorio mental, con seguridad sería el primer paciente enamorado de un cadáver”. Como comenta con agudeza el crítico madrileño Juan Tejero, “Laura es el primer filme policíaco en el que el misterio no reside en el asesino, sino…en el cadáver”.


Durante la trama , Preminger ha ido sembrando guiños, nos ha proporcionado pistas ambiguas, (en algunos casos algo infantiles) y situaciones que no acaba de aclarar del todo y que no ayudan a que el espectador pueda ir desentrañando la trama, sino que al contrario,… nos va dejando con una vaga explicación y que utiliza únicamente para desviar las sospechas de un personaje a otro. Pero, a pesar de ello, y de que la historia produce algunos curvas argumentales, la película nos deja esa extraña sensación de haber visto algo único, indescifrable, eterno, en la que todo está donde tiene que estar y es lo que tiene que ser, ese algo indefinible que sólo nos dejan las obras maestras.

En palabras del bloguero madrileño Roberto A.O.la bitácora del cual he descubierto por casualidad, buscando material por la red para la confección de esta entrada

“…Laura vuelve a poner en entredicho esa frágil entelequia que es el clasicismo, un lenguaje de formas que siempre ha sido cuestionado desde su (supuesta) implantación, y cuyos directores adscritos a él puede que lo violaran más que seguirlo; en definitiva, una etiqueta fácil cuyo uso sería necesario, una vez más, racionalizar y acotar. Laura supone entonces una transgresión a sus normas, a sus leyes. Y lo hace gracias a una sencillez abrumadora, donde un plano de ruptura no responde al habitual fundido en negro o a la distorsión de la imagen, sino simplemente a la suma de detalles, a la conjunción de elementos expresivos: una atmósfera tenue, una noche lluviosa, un asesinato indescriptible, una investigación sin salida, una pulsión inconfesable, y sobre todo, a la grandiosa fuerza de un travelling. …”


En fin, tras este rollazo que acabo de soltaros, solo me queda que desearos a todos Salud, paz y amor y ….rogaros, -perdiendo la dignidad-, que os hágais un inmenso favor al espíritu (como hice yo ese lejano día entre las brumas del humo del paquete de marlboro de Jose Luis Garci y sus simpáticos contertulios enteradillos en nómina de la 2 de TVE) …ved la peli, vale la pena, de verdad. A tal efecto, para el que se atreva, os adjunto un fragmento ( al final, debajo de las imágenes de la preciosa Gene Tierney) con los primeros 9 minutos en youtube (Laura pt1…el resto de la peli está también en youtube, pt2, pt3…desafortunadamente en inglés..si alguien la quiere en castellano, que me envíe un correo con su dirección postal y se la envío…




Un abrazo.

Bibliografía: Juan Tejero "Este rodaje es la guerra"
Natalia Vias "Miradas de Cine. Laura"

9 comentarios:

Ferragus dijo...

Es un gusto leer de cine acompañado de tus letras, Fritus. No sé si sabes, pero la verdad yo de cinéfilo: Nada. No obstante, siempre es grato leer (en este caso) una buena reseña de una película, y cómo no, de un director.
Otto Preminger: Un hombre amante del cine, que gracias a tu texto, Fritus, he disfrutado.
Mientras leía este texto, sonaba en mí cabeza las notas de “The firends of Mr.Cairo” de Jon & Vangelis en su versión completa. Gracias.


Ten salud.

Merche Pallarés dijo...

¡Genial "Laura"! La he visto varias veces y siempre me ha fascinado y Gene Tierney un bellezón. (He llegado hasta el final pero esta vez no he visto pinchos de tortilla...). Besotes, M.

fritus dijo...

Hola amiguitos...FERRAGUS una muy buena idea lo de leer acompañado de música, y me alegro que te haya gustado el post

MERCHE...aquí el regalo era mi ofrecimiento de pelis por correo, a pesar de las recomendaciones de la SGAE

dudo dijo...

recojo el ofrecimiento. en una de éstas te digo mi dire por el fbk.
...y no sé...habrá que compensartelo... ya pagaremos unas cañas y unas tortillas reales en esa isla tuya...

Selma dijo...

Suerte tuvimos de que varias actrices rehusaron el papel de Laura, sin Gene Tierney... no hubiera sido igual... Esa mujer tiene algo en su mirada que la hace diferente..
¿Me equivoco o tuvo problemas de salud mental? Creo haberlo leído...
Y esta melodía,"lancinante, obsessive"...Entrada, una vez más perfecta...

Besos, Dani.

fritus dijo...

DUDO...que biennn por fin alguienes vendrán a Eivissa...habrá tortilla y birra real, (y lo kagafalta) que no virtual, para los que cruzen el mediterraneo en dirección oriente, vive Diox!...

SELMA... sí señora, la canción de Raskin, se ha convertido en un jazz standard que ha sobrevivido décadas..
con respecto a los problemas mentales de la Tierney, no sabía nada al respecto al confeccionar el post, pero luego, consultando en la wiki veo que sufrió una depresión tras su rupura sentimental con ali khan ( hasta las megaguapísimas tienen problemas sentimentales, mira tú)

un abrazo...creo que voy a finalizar este ciclo "grandes rollazos con las obsesiones personales de fritus" y volveré a ciertas dosis de cierto compromiso social...sin pasarse, eso sí.

otro abrazo

Merche Pallarés dijo...

Niños, como yo soy de otra generación... creo que os equivocais de actriz en lo referente a los problemas mentales, vale que Gene Tierney los tuvo a nivel de depresiones pero a la que creo que SELMA se refiere fué Hedy Lamarr (si no me equivoco, que tambien puede ser...) que se volvió loca del todo además de kleptómana. Besotes, M.

RGAlmazán dijo...

D. Fritus, pedazos de post sobre Preminger. Los he leído juntos ahora mismo y todavía los estoy masticando. Es usted un cinéfilo de cuidado y además coincidimos en muchas de las cuestiones que dice. Laura la ví hace muchos años, tantos que me acuerdo apenas de algunas escenas, y no sé por qué es de esas películas que no he vuelto a ver. Pero prometo corregirlo inmediatamente. Me voy a hacer con ella y le prometo comentarle de nuevo.
Por cierto, he vuelto a ver, hace unos días, Los Insobornables, gracias a su estupendo post y le aseguro que me ha gustado más que la primera vez, que ya es decir.
Siga, siga usted por ese camino de enseñar al que no sabe, me parece muy oportuno para mí.
Un abrazo.

Salud y República

Cecilia dijo...

Con todas esas pistas que nos das, la película parece muy apetecible. Además de cine negro, que tiene un añadido especial para quienes somos aficionados a las tramas de misterio e indagaciones.