viernes, 11 de abril de 2008

Del Sr. Raj Patel, el mercado y el súper


Dado que no soy especialmente perceptivo, nunca me hubiese dado cuenta, de no ser por que alguien me lo contó. Se han fijados ustedes, que algunas panaderías-pastelerías, - (que no tienen un horno en la trastienda, sino que venden productos de una cadena de distribución) - huelen a pan o pastel recién horneado. El olor proviene de un ambientador en spray que los empleados echan a discreción en cuanto abren la tienda, y la finalidad del olor es animar nuestros deseos de comprar-comer. Un amigo trabajó un tiempo como dependiente en una tienda de éstas, y echaba el spray. No es una leyenda urbana.


Sé que soy bastante pesado con el tema, pero quiero volver a reivindicar el mercado de toda la vida. ( Cuando digo que reivindico el mercado no es que me haya vuelto neoliberal como Espe, con ganas de privatizar hasta el agua del río…) Hablo de los mercados con sus puestos de frutas, de verduras ,de pescado, de futos secos, de carnicería-charcutería y con esas señoras tan agradables que te dan conversación al tiempo que te recomiendan y orientan sobre lo que compras…Ese mercado tan nuestro, tan mediterráneo, tanto de la orilla de arriba como de la de abajo. Donde esté el mercado que se quiten los shoppingcenters made in USA, adonde acercarse con un monovolumen o un 4x4 que (emiten más CO 2 que un millón de fumadores), cargarlo hasta los topes de precocinados, congelados, y cosas con envoltorios de plástico de colorines y con una lista de ingredientes más larga que la lista de los reyes godos….Dado que somos lo que comemos, posteo el siguiente texto del Periódico de Catalunya de hoy 11/04/08:


Raj Patel: "Tras una barrita de chocolate hay niños esclavos"
Empezó protestando en Seattle y ha acabado escribiendo Obesos y famélicos. El impacto de la globalización en el sistema alimentario mundial (Los Libros del Lince).

--Hay 800 millones de famélicos y 1.000 millones de obesos.--El hambre y el sobrepeso son síntomas del mismo problema.

Están vinculados entre sí por las cadenas de producción que llevan los alimentos desde el campo hasta la mesa.-


-¿Vinculados en qué sentido?--El control del sistema alimentario mundial está en manos de unas pocas empresas. Unilever, que controla el 90% del mercado mundial del té; Cargill y supermercados como Wal- Mart, Tesco o Carrefour. Ellos nos venden comida que tiene lo que nuestros cuerpos desean: azúcares, grasas, sal.-


-Si lo desean nuestros cuerpos...--Aparentemente, los súper ofrecen libertad de elección, pero nuestros instintos están manipulados por su estructura misma. ¿Se ha fijado en que hay panaderías a la entrada?-

-Sí, señor.-

-Es uno de los últimos inventos. No las instalan porque ganen dinero vendiendo pan, sino porque el olor a pan invita a entrar y a comprar más.-

-¿Así de fácil?--Sí. Ya dentro, influyen la colocación de los productos en los pasillos, el tipo de iluminación, la música. Te encuentras cientos de cereales con un porcentaje de azúcar elevadísimo, pero nadie te anima a comprar frutas y verduras de temporada.-

-¿Qué no hay que echar nunca en el carro de la compra?--Si quiere morir pronto, eche en él todos los productos que tengan una larga lista de ingredientes. Ya sabe, colorantes, conservantes, saborizantes, antioxidantes. Añada los congelados, precocinados, fritos de antemano, caramelos y chocolates.-

-¿Suspende a los chocolates?--Uno de los principales productores de cacao del mundo es Costa de Marfil. Sabemos con certeza que en sus plantaciones trabajan niños esclavos. Así que, detrás de una barrita, están esos niños. Además, si mira la lista de ingredientes de la barrita verá que aparece la lecitina.--

Extraña la lecitina.--Es un subproducto de la soja que mantiene la grasa y el agua unidos. En Brasil, hay 50.000 esclavos agrícolas que trabajan en los campos de soja. ¡Más esclavos para el chocolate!-

-Volvamos al súper. En concreto, a los departamentos de compras.--Los campesinos de los lugares más remotos del planeta son víctimas de los dictados de esos departamentos de compras. El de Carrefour, por ejemplo, es el que le dice a los payeses de Lleida: "No produzcáis vuestras manzanas, sino esas que brillan más y aguantan mejor el transporte". ¡No saben a nada!-

-Empiece a dar soluciones.--Un paso enorme sería no comprar en el súper. Los productores de la zona no son más caros, ofrecen más variedad y el dinero no se fuga fuera.-

-Esa idea tropieza con las prisas.--Pues es algo a cambiar. En EEUU se puede consumir en el coche, yendo de un trabajo a otro, una ración de patatas fritas con salsa de queso de un fast food. ¡Tiene 3.000 calorías! Una alternativa es el slow food, un movimiento que sabe que, para disfrutar de la comida, se necesita tiempo y dinero. Presionan sindicalmente para conquistar dos horas para almorzar y el aumento del salario mí- nimo de los trabajadores.-

-Más sugerencias.--Han tenido casos de vacas locas, ¿no? Hay que cambiar la forma en que se produce la comida, porque la actual no es sostenible. Se necesita una caloría de combustible fósil por cada caloría de comida que producimos. Reinventemos el futuro.-

-¿Alguien lo intenta ya?--En Brasil, por ejemplo, el movimiento de los sin tierra ha tomado tierras infrautilizadas y cultivan comida de verdad. Se organizan en comunidades, abren escuelas y tienen una tasa de desarrollo muy superior a la de los programas trazados por el Gobierno para la soja. Y luego hay iniciativas pensadas para los niños.-

-Candidatos al sobrepeso.-

-Los niños que viven en familias que disfrutan de la comida crecen más sanos. De lo contrario, al menos en EEUU, están condenados a morir cinco años antes que sus padres.-

-¡Qué espanto!--En California se ha puesto de moda el recreo comestible. Durante las horas de patio, los niños cultivan un huerto. Ven cómo crece lo que comen.--

EEUU es capaz de lo mejor y de lo peor.--Hay analistas que dicen que la guerra de Irak es una guerra vinculada a la comida. "Es la conquista del petróleo que comemos", dicen. Lo cierto es que, antes de que entrara la ayuda humanitaria a Bagdad, ya habían abierto un Burger King.-

-¿España va bien?--Es el segundo país de la UE en el que más rápido ha crecido la obesidad, por detrás de Gran Bretaña. Y es por la multiplicación de los fast food. Tengan mucho cuidado.

8 comentarios:

m.eugènia creus-piqué dijo...

Madre mía santísima del amor hermoso !!!!
Me he quedado muerta.Pues soy de las que va al super y carga, mejor dicho, no hago ni esto,hago el pedido por internet a Caprabo y me lo traen a casa.
La verdad es que los mercados son una delicia para visitarlos pero yo no tengo la paciencia de estar media hora en un puesto haciendo cola para que me sirvan lo que busco.Recuerdo a mi abuelita que iba cada día al mercat y volvía con la espalda deshecha y cargada como un burro,yo tambien tengo la espalda jodida por esto a mi me va tan bien lo de internet.

Ariam Ram dijo...

SEñor!!!! Hace años un compañero de estudios creyó haber inventado el spray con olor a jamón pata negra para los bares!!!!! Y va a ser que es verdaD!!!!!

Quería agradecerte tu paso y así te dije...

"FRITUS, qué alegría en tus palabras!!! Va a ser que nos pierde si (la estética)... Pero con un fondo por Dios!!!! (con uan enorme sonrisa dicho) Con ese fondo que te la provoca de golpe... Luego viene el fruto, que son vuestras visitas a casa y la alegría de leeros...

El mar... El mar que une...

Un abrazo enorme".

Otro abrazo para el camino...

Euphorbia dijo...

Impresionante, no conocía a este señor. Muchas gracias.

Yo también soy una gran defensora del mercado de toda la vida. De hecho, tengo previsto escribir sobre el tema cuando tenga tiempo. Voy todos los sábados y es posible comprar sin tener que hacer grandes colas si vas pronto y tienes muy claro qué necesitas. Todo es cuestión de organizarse.

Manuel Ortiz dijo...

Desgraciadamente, siempre tenemos un 'super' más cerca que un mercado tradicional. Y afortunadamente, los sábados puedo aprovisionarme en el mercado de toda la vida.

Hace poco estuve paseando por Barcelona, una vez más, y volví a entrar en La Boquería, que es uno de los mejores mercados del mundo. La cantidad de olores, que no son precisamente 'de bote', y de sensaciones que uno experimenta en ese mercado son impresionantes.

Sí, yo también reivindico la compra de siempre. Y envuelta en bolsas de papel, por favor, que es algo que sí hacen, y muy bien, en los USA.

Mega dijo...

En Alemania también predominan las bolsas de papel. Yo compro siempre la comida de la semana en el mercado y los demas productos en el súper. Y el pan en un horno de verdad, sin esprais, vamos eso creo...

...Alucinante lo de los esprais.
Saludos

brujaroja dijo...

Noooooooo, pod favod, no... No me hagas esto, el chocolate no... Toda la fruta y toda la verdura, pero el chocolate no...

fritus dijo...

Chatos, reyes moros...guapísimos: Que os pongo? (Imaginadme con delantal y guantes de pástico trasteando las sardinas y los jureles... Aunque tengo antecedentes familiares -una tía se dejó un montón de años de su vida en una parada de pollería en el mercat de Santa Caterina-No me veo en el papel de señora de la plaza...decididamente)

En fin. Tampoco hay que hacerle caso a pies juntillas al señor hindú.

Yo soy el primero que confieso que también compro en el súper, pero lo combino con "es mercat pagès" de Sant Antoni de Portmany, en la medida de lo posible, a dónde puedo ir en coche, con lo que eliminamos el transporte pedestre del que hablaba MªEugènia.

Ariam, ...por supuesto que aprecio el fondo tras la forma,.... y yo recuperaría el telefono del amigo éste, igual está montado en el dólar.

Euphorbia y Don Manuel, por razones diferentes, me han traído a la cabeza les rambles de Barcelona...
..."Miri, senyora, aixó és la Rambla de les Flors
i és de tothom// de les persones alegres i de les tristes,// del torrat i del cru!//
I també ho és de les floristes,// i és més del nostre cor que de ningú!....que aparte de la Boquería,( toda la razón en tu observación, Manuel) tienen las paradas de flores, inmortalizadas para siempre por Josep Mª de Sagarra en su obra sobre las floristas de la Rambla.Y me ha atacado un poco la nostalgia. Aunque los viajes al Berlín megamoderno de mega también me dan envidia.

Y bruji, yo también me confieso adicto al chocolate..que coño!. Cacao 70 %, un puñadito de avellanas y un vaso de moscatel y tienes el cielo en las manos...
En fin, queridos, gracias y pasaos por aquí cuando queráis que el pescado de está parada será fresco.
Salut, pau i amor
Lo del spray, insisto es verídico.

Antonio Rodriguez dijo...

La verdad es que con los nuevos centros de comercialización se ha perdido una cierta humanización del acto de hacer la compra. Todo es ahora más impersonal y mas frio. Yo siempre recuerdo hacer la compra con mi abuela, en el mercado de mi pueblo cuando volvía los veranos.
Y estoy de acuerdo contigo con respecto al movimiento "slow food", pero no solo en lo que respecta al comer sino en todos los aspectos de la vida. Hemos de ser capaces de quitar de nuestra vidas el estres y las prisas.
Salud, República y Socialismo