viernes, 25 de abril de 2008

cum ventre tibi humano negotium est




Posteo un artículo de Luis Sebastián, profesor de Economía en ESADE (Barcelona), publicado en el Periódico de Catalunya de hoy, antes de que inicieis su lectura, sólo os hago un comentario previo: El gobierno USA destina doce millones de dólares DIARIOS ( si teneis paciencia lo podeis multiplicar , teniendo en cuenta los años que llevan allí) para el sostenimiento de las acciones de guerra en Irak. Es más que nada por si lo quereis comparar con una cifra que aparecerá después…


Si teneis paciencia para leer el artículo hasta el final, podréis observar que según los expertos ni el biodiesel, ni algunas malas cosechas tienen la culpa de la situación actual...es una vieja conocida desde los tiempos de la República Romana, la especulación con el grano.


“….El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas ha lanzado un SOS desesperado. Necesita urgentemente 500 millones de dólares. Se están acabando sus reservas de alimentos y de dinero. Si para principios de mayo no recibe esta cantidad, millones de personas, que hasta ahora están alimentadas por el programa, morirán de hambre. Entre otros se contarán los refugiados de la provincia sudanesa de Darfur (más de medio millón de personas), de los cuales muchos se han refugiado en el vecino Chad.
De pronto, el hambre, ese terrible jinete del Apocalipsis, cabalga de nuevo.¿Cómo ha sido posible llegar a esta situación? Porque apenas hace dos años, la FAO, Organización para la Alimentación y la Agricultura, podía afirmar que en el mundo había comida suficiente para proporcionar a cada uno de los 6.400 millones de habitantes de la tierra las 3.000 calorías diarias que necesita una persona para vivir bien. Siempre quedaba el espinoso problema de la distribución equitativa de los alimentos disponibles, que hace posible la paradoja de que el nuestro sea a la vez un planeta de hambrientos y de obesos. Pero la comida era abundante y barata en relación con tiempos pasados.Pero varios hechos han alterado el panorama de abundancia en los mercados mundiales. El afán por sustituir el petróleo, un combustible cada vez más caro, políticamente inestable y contaminante, por bio o agrocombustibles creó una situación nueva en los mercados. El maíz se desvió en grandes cantidades de la alimentación de hombres y animales a las fábricas de etanol, sobre todo en EEUU, donde el Gobierno subsidia fuertemente su producción. El desvío encareció el precio de las tortillas en México y el de la carne en Argentina y Canadá. Simultáneamente, en Europa se destinaban los excedentes de trigo y cebada a la producción de biodiésel, con la protección de la Política Agrícola Común.Estos hechos introdujeron un sesgo al alza en los precios de los cereales. Malas cosechas en Australia, uno de los graneros del mundo, vinieron a contribuir al encarecimiento de los cereales. A estas circunstancias se sumó un nuevo dato. En China y la India se estaba dando una transición alimentaria de gran transcendencia. La creciente clase media en ambos países ha ido dejando de lado sus alimentos tradicionales para adoptar las dietas de países ricos de Europa y América del Norte: más carne de pollo y de vacuno, más pan de trigo, más dulces.
Resultado: más demanda de cereales para alimentar hombres y ganado y sus precios al alza.
Pero no son solo los cereales. La transición alimentaria de los países emergentes afecta también a los alimentos procesados que fabrica el complejo industrial-alimentario y venden en China e India grandes cadenas de supermercados como Walt Mart y Carrefour. La demanda de productos agrícolas que entran en su producción, como soja, aceites vegetales, azúcar, lisina, jarabe de fructosa y otros derivados del maíz, los ha encarecido en los mercados mundiales.
Por añadidura, la creciente demanda de alimentos ha ido acabando con las reservas de cereales y otros alimentos básicos de los países ricos. Todas estas circunstancias parecen haber sido orquestadas para elevar rápidamente los precios de los alimentos a niveles exagerados, en torno al 100%, en dos años.Nada de lo dicho hasta aquí explica por qué el precio del arroz, el alimento más esencial para la población mundial, ha subido un 30% en una semana, y se ha duplicado durante los primeros meses de 2008.
Porque el arroz no se emplea en ningún lugar para producir etanol, ni se usa para alimentar pollos, cerdos y ganado vacuno. Puede que en algún país productor haya habido una mala cosecha, pero no se tienen noticias de verdaderos desastres de abastecimiento. La explicación del encarecimiento del arroz nos introduce en lo que yo creo que es la causa principal de la presente escalada de precios de los alimentos: la especulación.
La especulación se ceba de la incertidumbre, el miedo, la posibilidad de ganancias y la abundancia de dinero para especular. Las cuatro condiciones se dan en los mercados de alimentos. Hay incertidumbre sobre abastecimientos futuros por el cambio climático, una consideración de largo plazo, que no debería causar convulsiones en los mercados, pero está en un horizonte cada vez más cercano. A más corto plazo, hay incertidumbre sobre la escasez de tierra cultivable para alimentos, si cada vez se aplica más para la producción de agrocombustibles; incertidumbre si las reservas no se reponen y la demanda de la clase media de países emergentes se acelera.
Hay miedo de que los países queden desabastecidos, y eso incita a comportamientos especulativos en gobiernos, que, para acumular alimentos, impiden su exportación. Hay muchas ganancias a la vista, porque hay mucha necesidad. Nefasta ganancia a base del hambre de los pobres. Y, sobre todo, hay mucho dinero para especular, que ha salido del castigado sector financiero para entrar con la avaricia y el amor al riesgo que le caracterizan en los mercados de commodities y de alimentos. Conclusión: ¡hay que combatir la especulación!

10 comentarios:

Selma dijo...

Bona tarda Fritus,

Tienes razón además en los Estados Unidos están restringiendo la compra de arroz en supermercados a los consumidores...

Un petó.

Cecilia Alameda dijo...

además bastante tienen los gobiernos con gastarse el dinero en armas, en salarios descomunales para sus excesivos cargos, en agasajos para sí mismos y sus invitados, en aviones de combate, en viajes espaciales, en tonterías...
Gastarse el dinero en asegurar la comida de otras personas... eso no se les ocurre

m.eugènia creus-piqué dijo...

El ser humano no tiene vergüenza, qué fácil sería entre todos ayudar a los que lo necesitan en lugar de gastar tanto dinero en armas y otras animaladas.

un petonet

Antonio Rodriguez dijo...

Fritus
Hoy he escuchado que los inversionistas yanquis han empezado a hacer inversiones especulativas con el arroz, lo que está provocando artificialmente su encarecimiento.
Es penoso ver como exiten gentes sin escrupulos que especulan ya hasta con el hambre de los mas pobres.
Salud, República y Socialismo

Euphorbia dijo...

Qué vergüenza.
Nada más que añadir.

fritus dijo...

Selma , Cecilia, Antonio, Geni, Euphor,...muchísimas gracias por vuestra visita: Hay un refrán antiguo, una frase hecha que dice algo así como ..."con las cosas de comer no se juega". Refranes aparte, tanto nuestra constitución actual, como la republicana del 31,tienen un principio general, que debería estar incluído en cualquier texto normativo de cuaolquier tipo, en los tratados internacionales, en las declaraciones de derechos de la ONU, que se yo..."Toda la riqueza , sea quien fuere su dueño, está subordinada al interés público..." hay razones, hay situaciones, que justifican que el derecho a la propiedad privada desaparezca, se ignore...Hay cosas que están en el planeta y son de todos y para todos, y en situaciones de emergencia..se acabó la disponibilidad privada sobre productos de primera necesidad.Para mí, ser de izquierda es básicamente eso.

Pero la realidad desgraciadamente, es otra.

Un abrazo

Elena dijo...

El viernes me desayuné, literalmente, con este asunto y quedé espantada. Así que decidí, aprovechando que andábamos con el Lazarillo, dedicar las clases de bachillerato a reflexionar sobre lo que hacen de nosotros la pobreza, el hambre y la desesperación.

Ojalá esta clase de reflexiones nos parezcan algún día tan remotas como las relativas a la posibilidad de llegar a la luna o conseguir transplantar un órgano. Ojalá planteamientos morales justos y humanos se abran paso.

Sí, también para mí en esto consiste básicamente ser de izquierdas.

Besos de sonrojo y de horror.

Adanero dijo...

Si, eso está claro. Con las cosas de comer no se juega. Pero se especula, y mucho. El dinero no ve personas, ve solo eso. Dinero. Se pasa por encima de lo que sea y de quien sea con tal de obtener beneficio financiero. Me imagino que desde los despachos de los especuladores ciertos problemas quedan muy lejanos. Triste, muy triste.
Ese principio general es muy bello, Fritus. Pero me temo que desgraciadamente se queda solo en puro texto.

Un saludo.

brujaroja dijo...

Que a estas alturas haya hambre y la gente SE MUERA de hambre,debería hacer que a los gobernantes se les cayera la cara de vergüenza...
ah, no qué tonta, que no tienen...

fritus dijo...

Elena, Adanero, Bruji…servidor se confiesa un iluso, (tal y como me pintan ), pero no me resigno a creer que no haya una solución posible.

Un abrazo